61. La excusa es un autoengaño

 

“En la mayoría de las ocasiones la excusa es un autoengaño”, explica Francisco Gavilán para El Confidencial. 


 


A veces la utilizamos para salvar la propia imagen; en otras ocasiones recurrimos a ella para no herir a las personas, porque nuestras motivaciones desnudas pueden ofender a los demás y para evitarlo, nos inventamos otras”. 






Se trata siempre de lo mismo, resume el autor: “Atenuar la tensión en una ocasión que nos compromete” y salir victorioso de “situaciones que, de no ser convenientemente excusadas, podrían dañar nuestra autoestima”.




Necesidades tan humanas, en el fondo, que nos llevan a todos a demostrarnos increíblemente poco originales a la hora de justificarnos y a recurrir, una y otra vez, a algunas de las excusas más repetidas:


    • “ahora no tengo tiempo”
    • “esto no es para mí”
    • “Todo el mundo lo hace”
    • Síndrome del “tardón crónico”
    • Síndrome del “estrés premenstrual”
    • “Ya lo verás”– o después –“Ya te lo dije”
    • Año nuevo, excusa vieja
    • “Son cosas del destino”
    • Cuando mañana significa nunca
    • “Se lo tenía merecido”
    • El inquietante caso de los lectores de mentes. “Sé lo que pretendes”, “Me imagino lo que estás pensando”, “Te conozco como si te hubiera parido”, “Todo te importa un bledo” y “No te lo explico porque no lo entenderías”



    Cree, Crea y Persigue tus sueños para verlos hechos realidad. 


                                                                             Proyecto AHR, acción hechos

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